· “Significado de la ciencia”
Para el autor plantearse el significado y los objetivos perseguidos por la ciencia es una construcción personal con el fin de plasmar su experiencia y sus investigaciones.
Carballo se decanta por esta alternativa en parte por las palabras de Einstein donde afirma que el objetivo y el significado de la ciencia recibe respuestas diferentes en diferentes épocas y de diferentes grupos de personas.
La ciencia es una actividad humana y social cuyos éxitos nos han aportado elementos positivos y elementos negativos. Un ejemplo de los primeros son los éxitos en la comprensión de la naturaleza y como parte negativa decir que se ha desarrollado un cierto sentimiento de prepotencia en las actuaciones del ser humano.
Es importante resaltar que la ciencia tiene un carácter histórico, es decir, las leyes y teorías científicas son siempre provisionales y limitadas en el tiempo y en el espacio.
Hoy en día la ciencia está al servicio del poder de una minoría y podría decirse que es utilizada de una forma ciertamente despótica; ya que los científicos exponen sus descubrimientos en un lenguaje incomprensible para la mayoría de los hombres y no suelen mostrar los métodos de trabajo que han utilizado.
“Ciencia y progreso”
El objetivo último de la ciencia sería conducir al hombre al ideal de libertad. Por otra parte está claro también que la ciencia está ligada al progreso.
En el campo de la ciencia uno de los mayores problemas pasados y presentes. Es el establecimiento de criterios de demarcación de lo científico. Por ejemplo Popper solo considera ciencias a las naturales.
Este problema de demarcación tiene una raíz psicológica que sería la búsqueda de seguridad y unas consecuencias sociales regresivas. A este respecto el autor realiza una crítica argumentando que este no es el camino correcto para llegar al progreso y menos aún a la libertad. Propone como alternativa una concepción de la ciencia abierta como base para alcanzar el objetivo de llegar a explicar la naturaleza.
Para concluir este apartado el autor realiza una metáfora comparando los aspectos positivos y negativos de la ciencia expuestos anteriormente con la visa y la muerte. En su aspecto negativo decir que se reproduce el sistema de dominación del hombre sobre el hombre en el que se basa la sociedad actual.
· “Ciencia y concepción del método”
Carballo menciona las palabras de un texto de Sacristán en el que afirma que una concepción del mundo no es un saber en el sentido en que lo es la ciencia positiva. Aunque tiene un carácter inspirador de la investigación. El objetivo final de la ciencia y sus resultados provisionales también son una concepción del mundo.
Recalcar la importancia del papel que juega la ideología pero antes destacar la importancia del método científico; ya que es la parte más esencial de la ciencia. El método no solo nos ofrece un esquema en un momento dado sino que nos aporta los instrumentos para poder sustituirlo por esquemas sucesivos. En resumen el método es la base acumulativa en la que se asienta el desarrollo científico. La ciencia asienta su desarrollo sobre la base de un método en constante proceso de transformación.
· “Método e ideología”
El método no es ajeno a la ideología. Ésta impregna todas las etapas de la investigación. Si existe un componente ideológico en el conocimiento y en la comprensión de la realidad, es indudable que la metodología estará también influenciada por el componente ideológico. Esta influencia es mayor en las ciencias sociales y en la economía.
· “Etapas del método científico”
Existen cuatro etapas de la investigación: descripción, clasificación, explicación y verificación. Se usan tres modos de inferencia: deductivo, inductivo o inductivo probabilístico y reductivo.
Lo que da lugar a las distintas corrientes metodológicas es el énfasis que se le concede a cada fase con respecto a las demás y también el objeto de estudio de cada parcela de la ciencia.
Las cualidades que ha de pasar el investigador son: espíritu de observación y capacidad de abstracción, fantasía creadora e intuición, habilidad formalizadora o manual y también ha de ser consciente de su propia ignorancia y debe desear la búsqueda de la verdad.
El autor realiza una breve descripción de cada etapa del método científico:
_En cuanto a la primera fase decir que no puede iniciarse sin un acto cognoscitivo pre-analítico, es decir con herramientas como instrumentos, hipótesis, investigaciones etc. así como su ideología y sus motivaciones. También es precisa una acotación de la realidad en sus dimensiones tiempo/espacio y teórica.
_En la segunda fase, tras haber realizado en la primera fase una observación de la realidad y los hechos. Mediante un procedimiento descendente de inferencia o de abstracción se formula una síntesis teórica provisional en forma de hipótesis.
_En la tercera fase mediante una concretización progresiva se llega a una nueva síntesis teórica (también provisional), en la que la síntesis inicial queda enriquecida por desarrollos deductivos, formalizaciones teóricas, inferencias y falsaciones de hipótesis.
_Por último la cuarta fase es el último filtro que debe pasar la síntesis teórica y esta es la contrastación inter subjetiva. Se presentarán a la comunidad de forma estructurada las premisas y conclusiones derivadas de ella.
viernes, 12 de septiembre de 2008
G8: CUMBRE A LA SOMBRA DE LA CRISIS
La frase que dijo el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon no es que sea reveladora; pero parece que cuánto más se oye más preocupa a la sociedad. Como si no tuviésemos bastante con una, el mundo se enfrenta ni más ni menos que a tres crisis: una alimentaria, una crisis del clima y una crisis del desarrollo. Estas tres crisis además están interconectadas.
El archiconocido G8, es un grupo de países industrializados del mundo cuyo peso político, económico y militar es muy relevante a escala global. Está conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia. Los orígenes del G8 se establecen en 1973, con menos miembros, a lo largo del tiempo se han ido incorporando países hasta los ocho que son en la actualidad. Los representantes de estos ocho países se reúnen anualmente en lugares pertenecientes a alguno de los miembros en la llamada Cumbre del G8. El objetivo de estas reuniones es analizar el estado de la política y las economías internacionales e intentar aunar posiciones respecto a las decisiones que se toman en torno al sistema económico y político mundial.
En una de las polémicas cumbres del G8 realizada en julio de este año en la isla japonesa de Hokkaido se debatió sobre el alza de los precios en productos de primera necesidad como los alimentos y en el petróleo. Es evidente que la crisis ya está aquí y hay que tomar medidas inmediatas. Este grave problema que se cierne sobre la mayoría de países del planeta ha desplazado el centro de atención del tema planeado previamente como prioritario de la cumbre, que iba a ser el calentamiento global, y ha centrado la atención sobre los problemas económicos generalizados por casi todo el planeta.
Es triste saber de qué forma los intereses económicos se superponen a otro tipo de problemas también de carácter urgente como el calentamiento global. Pero ya se sabe “poderoso caballero es don dinero”.
Por otra parte es grato saber que el peso de la toma de decisiones a nivel global se debata con otros países, en este caso el llamado G5 (México, Brasil, China, India y Sudáfrica), ya que estos países cuentan con el 40% de la población mundial y son economías emergentes. Ya iba siendo hora de ponderar el peso de las decisiones en más países que los que están en la cabeza de la lista de mayores economías.
También he de destacar la propuesta del presidente Mexicano llamada “Fondo Verde”, en la que se invita a todos los países contribuyan a un fondo unilateral en proporción a su población, nivel de emisiones y PIB per cápita. Ya que en el G8 los problemas medioambientales suelen ser como se diría coloquialmente segundo plato.
Por otra parte los líderes de varios países africanos se reunieron con George Bush para tratar cuestiones sobre otra de las crisis: la alimentaria, y también cuestiones políticas como los problemas acontecidos en Zimbaue,
El G8 no solo tiene que enfrentarse a las sonadas protestas que se producen cada vez que hay una cumbre, también tiene que enfrentarse a las acusaciones de no haber cumplido sus promesas de hace tres años de duplicar la ayuda económica al continente africano para el 2010 con el fin de reducir la pobreza, cosa que no creo que ocurra ahora porque la crisis es una buena excusa para seguir posponiendo esta medida.
Otros de los asuntos que se trataron y de los que había expectativas que se tratasen fueron: el tema de los biocombustibles (muy oportuno a la par que controvertido debido a la subida de precios del petróleo), el conflicto de Irán, las guerras de Irak y Afganistán y el desarme de Corea del Norte.
Otro polémico tema que se trató fueron los planes de E.E.U.U. de instalar sistemas de defensa antimisiles en la República Checa y Polonia, esta decisión va en la línea de la obsesión estadounidense por la seguridad a la que pretende arrastrar al mundo entero. Corresponsales presentes en las negociaciones afirmaron que no había habido grandes entendimientos entre los líeres de Moscú y Washington con respecto a este tema.
El mundo entero está pendiente de los resultados de las cumbres del G8 ya que sus decisiones afectan a la economía global y a muchos otros aspectos como medio ambiente, hambre, petróleo etc. Aunque para que engañarnos, las prioridades de estas cumbres suelen ser motivos económicos, y no se debate precisamente si se perdona la deuda externa a los países del tercer mundo.
El archiconocido G8, es un grupo de países industrializados del mundo cuyo peso político, económico y militar es muy relevante a escala global. Está conformado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia. Los orígenes del G8 se establecen en 1973, con menos miembros, a lo largo del tiempo se han ido incorporando países hasta los ocho que son en la actualidad. Los representantes de estos ocho países se reúnen anualmente en lugares pertenecientes a alguno de los miembros en la llamada Cumbre del G8. El objetivo de estas reuniones es analizar el estado de la política y las economías internacionales e intentar aunar posiciones respecto a las decisiones que se toman en torno al sistema económico y político mundial.
En una de las polémicas cumbres del G8 realizada en julio de este año en la isla japonesa de Hokkaido se debatió sobre el alza de los precios en productos de primera necesidad como los alimentos y en el petróleo. Es evidente que la crisis ya está aquí y hay que tomar medidas inmediatas. Este grave problema que se cierne sobre la mayoría de países del planeta ha desplazado el centro de atención del tema planeado previamente como prioritario de la cumbre, que iba a ser el calentamiento global, y ha centrado la atención sobre los problemas económicos generalizados por casi todo el planeta.
Es triste saber de qué forma los intereses económicos se superponen a otro tipo de problemas también de carácter urgente como el calentamiento global. Pero ya se sabe “poderoso caballero es don dinero”.
Por otra parte es grato saber que el peso de la toma de decisiones a nivel global se debata con otros países, en este caso el llamado G5 (México, Brasil, China, India y Sudáfrica), ya que estos países cuentan con el 40% de la población mundial y son economías emergentes. Ya iba siendo hora de ponderar el peso de las decisiones en más países que los que están en la cabeza de la lista de mayores economías.
También he de destacar la propuesta del presidente Mexicano llamada “Fondo Verde”, en la que se invita a todos los países contribuyan a un fondo unilateral en proporción a su población, nivel de emisiones y PIB per cápita. Ya que en el G8 los problemas medioambientales suelen ser como se diría coloquialmente segundo plato.
Por otra parte los líderes de varios países africanos se reunieron con George Bush para tratar cuestiones sobre otra de las crisis: la alimentaria, y también cuestiones políticas como los problemas acontecidos en Zimbaue,
El G8 no solo tiene que enfrentarse a las sonadas protestas que se producen cada vez que hay una cumbre, también tiene que enfrentarse a las acusaciones de no haber cumplido sus promesas de hace tres años de duplicar la ayuda económica al continente africano para el 2010 con el fin de reducir la pobreza, cosa que no creo que ocurra ahora porque la crisis es una buena excusa para seguir posponiendo esta medida.
Otros de los asuntos que se trataron y de los que había expectativas que se tratasen fueron: el tema de los biocombustibles (muy oportuno a la par que controvertido debido a la subida de precios del petróleo), el conflicto de Irán, las guerras de Irak y Afganistán y el desarme de Corea del Norte.
Otro polémico tema que se trató fueron los planes de E.E.U.U. de instalar sistemas de defensa antimisiles en la República Checa y Polonia, esta decisión va en la línea de la obsesión estadounidense por la seguridad a la que pretende arrastrar al mundo entero. Corresponsales presentes en las negociaciones afirmaron que no había habido grandes entendimientos entre los líeres de Moscú y Washington con respecto a este tema.
El mundo entero está pendiente de los resultados de las cumbres del G8 ya que sus decisiones afectan a la economía global y a muchos otros aspectos como medio ambiente, hambre, petróleo etc. Aunque para que engañarnos, las prioridades de estas cumbres suelen ser motivos económicos, y no se debate precisamente si se perdona la deuda externa a los países del tercer mundo.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
INTRODUCCIÓN
Entre los individuos que forman la sociedad existen ciertas relaciones precisas y más o menos estables. Las Ciencias Sociales se encargan del estudio de estas relaciones; las cuales determinan la forma de la sociedad.
La Economía por su parte estudia la producción y la distribución de mercancías, por lo tanto podría decirse que en teoría estudia las relaciones sociales de la producción y la distribución. La economía es generalmente aceptada como una ciencia social pero cabe preguntase si los propios economistas la consideran de esta forma.
Sweezy menciona la definición que da L. Robbins en su libro Naturaleza y significación de la ciencia económica: “La Economía es la ciencia que estudia la conducta humana como una relación entre fines y medios escasos que tienen usos alternativos”. En esta definición no se aprecian matices que conviertan a la Economía en una ciencia social. El profesor Robbins por lo tanto no es partidario de clasificar a la economía en un marco social. Sin embargo podría decirse que desde el punto de vista de los economistas clásicos la materia de estudio de la Economía podría considerarse como algo social y colectivo, pero poco a poco ha ido primando la elección individual, con lo que el enfoque original se ha ido transformando.
Por lo tanto se puede afirmar que en la actualidad la economía más que ser una relación entre personas, es una relación entre hombres y cosas en la que intervienen las relaciones sociales. Pero estas relaciones intervienen de una forma un tanto accidental, e incluso puede darse el caso en el que no intervengan.
Un hecho muy importante es que los conceptos que conforman la teoría económica, en el momento en el que pasan a formar parte de ella quedan despojados de su contenido social. Un ejemplo habitualmente utilizado para demostrar este hecho se puede observar en un elemento económico como es el salario. El cual pasa de situarse en un contexto histórico y ser un intercambio una interrelación entre entes sociales a ser considerado por la economía como un mero producto y por lo tanto se le despoja de su carácter social.
Si se analizasen otros conceptos de la teoría económica se llegarían a conclusiones parecidas, ya que en cada caso se les extrae el contenido social a conceptos que se toman de un contexto y un lenguaje social y posteriormente se convierten en categorías universales que se usan en todo tipo de sistemas económicos.
Podría decirse que de esta forma la Economía elude una exploración de las connotaciones sociales que conllevan sus términos.
Sweezy considera que puede existir en general un cierto sentimiento de insatisfacción en ciertas teorías económicas con respecto al tema expuesto previamente, y realizará en los siguientes capítulos del libro un análisis crítico a la par que constructivo de las teorías económicas de Karl Marx.
EL MÉTODO DE MARX
Podría decirse que muchas de las contribuciones más importantes e innovadoras son de carácter metodológico. Tanto es así que autores marxistas como Lucákcs llegan a afirmar que en cuestiones de marxismo la ortodoxia está relacionada exclusivamente con el método.
1. EL USO DE LA ABSTRACCIÓN
Desde un punto de vista formal, la metodología económica de Marx puede parecer notablemente similar a la de sus predecesores clásicos y sucesores neoclásicos. Marx era partidario del método abstracto-deductivo, que fue una característica muy significativa de la escuela de Ricardo. Aceptaba y practicaba el método de las “aproximaciones sucesivas”, que consiste en avanzar gradualmente de lo más abstracto a lo más concreto, eliminando suposiciones simplificantes en las etapas sucesivas de la investigación. De esta forma la teoría podrá abarcar un área cada vez más amplia de fenómenos reales.
Generalmente una investigación debe responder a dos preguntas: qué problema se examina y cuáles son los elementos esenciales del problema. No existen dos investigadores que utilicen una misma abstracción de la misma forma, esto depende de diversos factores como la aplicación y el punto de vista desde el que enfoquen el problema. No hay norma fija para la abstracción, aunque podría decirse que la tarea esencial sería poner de relieve lo esencial y hacer posible su análisis. En la práctica se formulan hipótesis acerca de lo que es esencial se profundiza en esas hipótesis y se comprueban las conclusiones con datos de la experiencia.
Marx se comenzó con estudios de derecho y filosofía, posteriormente se puso en contacto con la economía a través de ideas socialistas y comunistas. En su prefacion a la Crítica de la economía política, afirma que la anatomía de la sociedad civil ha de buscarse en la economía política; y llega a la conclusión de que la suma total de las relaciones de producción (que son independientes a la voluntad de los hombres) constituye la estructura económica de la sociedad. El modo de producción es el determinante clave del carácter general de los procesos sociales, políticos y espirituales de la vida. La conciencia social de los hombres es determinadas por su existencia social. En cierto momento de la historia en el que las fuerzas materiales de producción entran en conflicto con las relaciones de producción existentes se abre el período de la famosa revolución social. Comienza a utilizar aquí los conceptos de conflicto de clase, trabajo asalariado y el capital. Todo esto queda ilustrado en su famosa frase:”La historia de todas las sociedades que han existido hasta aquí es la historia de la lucha de clases”
Con respecto al capital afirma que es la fuerza que todo lo domina en la sociedad burguesa. La relación capital-trabajo debe reducirse a sus formas más importantes, es una relación de cambio, en la que hay que destacar la importancia de la mercancía y por lo tanto la importancia de su análisis.
El fin de la abstracción en la ciencia social es aislar ciertos aspectos del mundo real para estudiarlos de forma intensiva.
Este método ha sido criticado con respecto a su fiabilidad por diversos economistas. El autor plantea tres preguntas con las que justifica y dar validez al método: ¿las abstracciones están hechas con la debida consideración del problema que se estudia? ¿eliminan los elementos no esenciales del problema? ¿Se abstiene de eliminar los elementos esenciales? Si la respuesta es sí a las tres preguntas el proceso de abstracción ha sido correcto.
2. EL CARÁCTER HISTÓRICO DEL PENSAMIENTO DE MARX:
Para Marx, la realidad social es el proceso de cambio inherente a un juego de relaciones determinado.
El proceso de cambio social no es mecánico, es el producto de la acción humana, es decir, los hombres hacen su historia, con resultados más o menos satisfactorios, y la sociedad por tanto cambia. Este hecho conduce a una actitud crítica ante toda forma de sociedad.
Sin embargo los pensadores burgueses niegan el carácter dinámico de la sociedad. Por este pensamiento y otras circunstancias se acepta el Capitalismo como la evolución final dle la sociedad.
La Economía por su parte estudia la producción y la distribución de mercancías, por lo tanto podría decirse que en teoría estudia las relaciones sociales de la producción y la distribución. La economía es generalmente aceptada como una ciencia social pero cabe preguntase si los propios economistas la consideran de esta forma.
Sweezy menciona la definición que da L. Robbins en su libro Naturaleza y significación de la ciencia económica: “La Economía es la ciencia que estudia la conducta humana como una relación entre fines y medios escasos que tienen usos alternativos”. En esta definición no se aprecian matices que conviertan a la Economía en una ciencia social. El profesor Robbins por lo tanto no es partidario de clasificar a la economía en un marco social. Sin embargo podría decirse que desde el punto de vista de los economistas clásicos la materia de estudio de la Economía podría considerarse como algo social y colectivo, pero poco a poco ha ido primando la elección individual, con lo que el enfoque original se ha ido transformando.
Por lo tanto se puede afirmar que en la actualidad la economía más que ser una relación entre personas, es una relación entre hombres y cosas en la que intervienen las relaciones sociales. Pero estas relaciones intervienen de una forma un tanto accidental, e incluso puede darse el caso en el que no intervengan.
Un hecho muy importante es que los conceptos que conforman la teoría económica, en el momento en el que pasan a formar parte de ella quedan despojados de su contenido social. Un ejemplo habitualmente utilizado para demostrar este hecho se puede observar en un elemento económico como es el salario. El cual pasa de situarse en un contexto histórico y ser un intercambio una interrelación entre entes sociales a ser considerado por la economía como un mero producto y por lo tanto se le despoja de su carácter social.
Si se analizasen otros conceptos de la teoría económica se llegarían a conclusiones parecidas, ya que en cada caso se les extrae el contenido social a conceptos que se toman de un contexto y un lenguaje social y posteriormente se convierten en categorías universales que se usan en todo tipo de sistemas económicos.
Podría decirse que de esta forma la Economía elude una exploración de las connotaciones sociales que conllevan sus términos.
Sweezy considera que puede existir en general un cierto sentimiento de insatisfacción en ciertas teorías económicas con respecto al tema expuesto previamente, y realizará en los siguientes capítulos del libro un análisis crítico a la par que constructivo de las teorías económicas de Karl Marx.
EL MÉTODO DE MARX
Podría decirse que muchas de las contribuciones más importantes e innovadoras son de carácter metodológico. Tanto es así que autores marxistas como Lucákcs llegan a afirmar que en cuestiones de marxismo la ortodoxia está relacionada exclusivamente con el método.
1. EL USO DE LA ABSTRACCIÓN
Desde un punto de vista formal, la metodología económica de Marx puede parecer notablemente similar a la de sus predecesores clásicos y sucesores neoclásicos. Marx era partidario del método abstracto-deductivo, que fue una característica muy significativa de la escuela de Ricardo. Aceptaba y practicaba el método de las “aproximaciones sucesivas”, que consiste en avanzar gradualmente de lo más abstracto a lo más concreto, eliminando suposiciones simplificantes en las etapas sucesivas de la investigación. De esta forma la teoría podrá abarcar un área cada vez más amplia de fenómenos reales.
Generalmente una investigación debe responder a dos preguntas: qué problema se examina y cuáles son los elementos esenciales del problema. No existen dos investigadores que utilicen una misma abstracción de la misma forma, esto depende de diversos factores como la aplicación y el punto de vista desde el que enfoquen el problema. No hay norma fija para la abstracción, aunque podría decirse que la tarea esencial sería poner de relieve lo esencial y hacer posible su análisis. En la práctica se formulan hipótesis acerca de lo que es esencial se profundiza en esas hipótesis y se comprueban las conclusiones con datos de la experiencia.
Marx se comenzó con estudios de derecho y filosofía, posteriormente se puso en contacto con la economía a través de ideas socialistas y comunistas. En su prefacion a la Crítica de la economía política, afirma que la anatomía de la sociedad civil ha de buscarse en la economía política; y llega a la conclusión de que la suma total de las relaciones de producción (que son independientes a la voluntad de los hombres) constituye la estructura económica de la sociedad. El modo de producción es el determinante clave del carácter general de los procesos sociales, políticos y espirituales de la vida. La conciencia social de los hombres es determinadas por su existencia social. En cierto momento de la historia en el que las fuerzas materiales de producción entran en conflicto con las relaciones de producción existentes se abre el período de la famosa revolución social. Comienza a utilizar aquí los conceptos de conflicto de clase, trabajo asalariado y el capital. Todo esto queda ilustrado en su famosa frase:”La historia de todas las sociedades que han existido hasta aquí es la historia de la lucha de clases”
Con respecto al capital afirma que es la fuerza que todo lo domina en la sociedad burguesa. La relación capital-trabajo debe reducirse a sus formas más importantes, es una relación de cambio, en la que hay que destacar la importancia de la mercancía y por lo tanto la importancia de su análisis.
El fin de la abstracción en la ciencia social es aislar ciertos aspectos del mundo real para estudiarlos de forma intensiva.
Este método ha sido criticado con respecto a su fiabilidad por diversos economistas. El autor plantea tres preguntas con las que justifica y dar validez al método: ¿las abstracciones están hechas con la debida consideración del problema que se estudia? ¿eliminan los elementos no esenciales del problema? ¿Se abstiene de eliminar los elementos esenciales? Si la respuesta es sí a las tres preguntas el proceso de abstracción ha sido correcto.
2. EL CARÁCTER HISTÓRICO DEL PENSAMIENTO DE MARX:
Para Marx, la realidad social es el proceso de cambio inherente a un juego de relaciones determinado.
El proceso de cambio social no es mecánico, es el producto de la acción humana, es decir, los hombres hacen su historia, con resultados más o menos satisfactorios, y la sociedad por tanto cambia. Este hecho conduce a una actitud crítica ante toda forma de sociedad.
Sin embargo los pensadores burgueses niegan el carácter dinámico de la sociedad. Por este pensamiento y otras circunstancias se acepta el Capitalismo como la evolución final dle la sociedad.
LA ECONOMÍA MUNDIAL AMENAZADA POR EL CAMBIO CLIMÁTICO
El cambio climático global ya tiene impacto sobre la economía, en el presente y lo tendrá aún más en el futuro. Esta alarmante información fue publicada por el FMI a finales del 2007 en un informe que estima que el calentamiento global puede llegar a comerse un 10% del PIB mundial a finales de este siglo.
En palabras de Takatoshi Kato (subdirector gerente del organismo) “El FMI trabaja en una evaluación del impacto del cambio climático. Este cambio tiene un impacto negativo directo que puede amenazar el equilibrio fiscal de las naciones”.
El FMI, que junto con el Banco Mundial llegó hace una década tarde al campo de la preocupación internacional por la defensa del ambiente, está dando sus primeras señales públicas de preocupación por lo que considera grave el impacto del cambio climático. (Quizás demasiado tarde)
Entre los factores que, según Kato, componen ese impacto se cuentan "los costos económicos privados de los esfuerzos para mitigar las emisiones de carbono", y "los riesgos sociales contingentes debidos, potencialmente, a los cambios climáticos de largo plazo".
Para el informe del FMI se han examinado una amplia gama de datos sobre las repercusiones del cambio climático y sobre sus costes económicos habiendo utilizado diversas técnicas para la evaluación de dichos costes i riesgos. Teniendo toso ello en cuenta la evidencia recogida por el informe nos lleva a una clara conclusión: los beneficios de la adopción de medidas prontas y firmes superará con creces los costes económicos de la pasividad.
Existe por norma general cierto escepticismo entre la población con respecto a las consecuencias del cambio climático, también cierta tendencia a quitarle hierro al asunto. Quizás alguien que lea este artículo y que no está muy informado en el tema se pregunte como podría ser que el calentamiento global pueda afectar al PIB. También habrá gente que piense que para finales de siglo ni ellos ni sus hijos estarán aquí, como muchos sus bisnietos; así que no le importan las consecuencias. Con respecto al primer grupo recalcar que los impactos macroeconómicos y fiscales del cambio climático son potencialmente sustanciales, y pueden incluir, entre otras cosas (como se afirma en el artículo) una disminución de la productividad, un riesgo mayor de migraciones y conflictos, costes derivados del aumento del nivel del mar y del incremento de las riadas y precios más elevados de la energía. Otros factores que componen el impacto del cambio climático serían los costos económicos privados de los esfuerzos para mitigar las emisiones de carbono y los riesgos sociales contingentes debidos potencialmente a los cambios climáticos de largo plazo.
Al segundo grupo de personas que piensan que los cambios no les van a afectar, decir que ya les han afectado; puesto que la temperatura global ha aumentado alrededor de 0,7 grados entre 1906 y 2005, y se espera que la emisión de gases invernadero (si continúa al ritmo actual) vaya a provocar nuevos aumentos en las próximas décadas. Las fechas de las que estamos hablando no son tan lejanas como para pensar que no nos va a afectar en primera persona. Para el 2100 los datos son más alarmantes, la subida de temperaturas aumentarán entre 1,1 y 6,4 grados. Según datos del Panel del Cambio Climático de la ONU si no hay ningún cambio en las políticas de control de emisiones de CO2 y de deforestación, los resultados se aproximarían a las cifras más pesimistas. Este aumento sería altamente peligroso, puesto que equivaldría al cambio ocurrido en la temperatura media desde la última glaciación hasta nuestros días. Esta radical transformación de la geografía física del mundo llevaría por necesidad a importantes cambios en la geografía humana: lugares de asentamiento de la población y manera en la que se desenvuelven sus vidas.
Si bien todos los países se verán afectados, aquellos que sufrirán antes y más intensamente serán los países y poblaciones más pobres, a pesar de que son los que menos han contribuido a las causas del cambio climático. El coste de las condiciones meteorológicas extremas, con inclusión de inundaciones, sequías y tormentas, está aumentando ya aún en los países ricos.
El subdirector gerente del FMI afirmó en una rueda de prensa que el cambio climático se está convirtiendo en un asunto de política y decisiones de política. Coincido al 100% con esta opinión, ya que son los gobiernos y los organismos internacionales los que tienen que legislar sobre el cumplimiento de las políticas para reducir emisiones, vertidos, deforestación, etc. El subdirector gerente añadió en otro comunicado que los retos macroeconómicos, fiscales y financieros potenciales derivados del cambio climático presentan asuntos que competen al mandato y la pericia del FMI.
Los datos que se pueden extraer de los informes realizados por el FMI y otras organizaciones no dejan lugar a duda, la degradación climática de largo plazo y los cambios en la gravedad y frecuencia de los eventos meteorológicos extremos, junto con cualquier política que se adopte, probablemente impondrá costos sobre las economías y los presupuestos de muchos países.
La adaptación al cambio climático, es decir, la adopción de medidas para incrementar la resistencia y reducir los costes a un mínimo, posee una importancia crucial. Aunque ya no será posible evitar el cambio climático que se va a producir en las próximas dos o tres décadas, sigue siendo posible proteger en cierto grado nuestras sociedades y nuestras economías contra sus consecuencias, proporcionando, por ejemplo, mejor información y planificación y creando una infraestructura y cultivos con mayor resistencia a las condiciones climáticas. Solamente en los países en desarrollo, esta adaptación tendrá un coste de miles de millones de dólares al año, incrementando así la presión sobre recursos ya escasos. Deberían acelerarse los esfuerzos de adaptación, particularmente en los países en desarrollo.
El coste de la estabilización del clima es significativo pero viable; todo retraso resultaría peligroso y mucho más costoso.
El riesgo de las peores consecuencias del cambio climático podrá reducirse sustancialmente si se consigue estabilizar el nivel de gases invernadero en la atmósfera. La estabilización en la gama indicada requeriría que, para el 2050, las emisiones fueran, como mínimo, un 25% inferiores a los niveles actuales y aun quizá mucho más.
En última instancia, la estabilización de la situación a cualquier nivel requerirá que las emisiones anuales se reduzcan en más del 80% de su nivel actual.
Si bien se trata, sin duda, de un serio reto, la aplicación de medidas sostenidas a largo plazo podrían lograrlo con un coste bajo, en comparación con los riesgos resultantes de la inacción. Según cálculos centrales, y de adoptarse firmes medidas inmediatas, el coste anual de la estabilización entre 500 y 550ppm de CO2e ascendería, aproximadamente, al 1% del PIB global.
La acción que se tome en relación con el cambio climático generará también grandes oportunidades comerciales, con la creación de tecnologías energéticas bajas en carbono y de mercancías y servicios igualmente bajos en carbono. Estos mercados podrían alcanzar un valor anual de miles y miles de millones de dólares y constituir una importante fuente de empleo.
El mundo no tiene que elegir entre evitar el cambio climático y promover el crecimiento y el desarrollo. Los cambios introducidos en las tecnologías energéticas y en la estructura de las economías han creado oportunidades para separar el desarrollo de las emisiones de gases de efecto invernadero, pudiendo afirmarse que el crecimiento económico se verá negativamente afectado si se ignora el cambio climático.
Otro factor esencial será una reducción en las emisiones no energéticas, tales como las resultantes de la despoblación forestal y de los procesos agrícolas e industriales.
Para concluir citar ciertas medidas para el futuro que se proponen en el “Informe Stern” sobre medioambiente:
• Canje de emisiones: La expansión e interconexión del creciente número de planes de canje de emisiones existentes en distintas partes del mundo constituye un potente medio de promoción de reducciones rentables de las emisiones y una forma de adelantar las medidas en los países en desarrollo: el establecimiento de potentes objetivos en los países ricos podría aportar cada año miles de millones de dólares en apoyo de la transición hacia un desarrollo bajo en carbono.
• Cooperación tecnológica: La efectividad de las inversiones en tecnología innovativa por todo el mundo podría verse incrementada mediante una mezcla de coordinación informal y de acuerdos formales. A escala mundial, el apoyo a la I&D en el sector energético debería duplicarse, como mínimo, mientras que el apoyo a la aplicación de nuevas tecnologías bajas en carbono debería quintuplicarse. La cooperación internacional en normas de productos constituye un potente medio para impulsar la eficiencia energética.
• Medidas para reducir la despoblación forestal: La pérdida de los bosques naturales del mundo contribuye más a las emisiones globales anuales que el sector del transporte. Toda reducción en la despoblación forestal es un método altamente rentable de reducir las emisiones, siendo posible que se pongan muy pronto en marcha vastos programas piloto internacionales para explorar la forma más adecuada de conseguirlo.
• Adaptación: Los países más pobres son los más vulnerables al cambio climático, razón por la que es esencial que el cambio climático quede plenamente integrado en la política de desarrollo y que los países ricos cumplan con sus compromisos de aumentar su apoyo, por intermedio de la asistencia al desarrollo ultramarino. Los fondos internacionales deberían prestar asimismo apoyo a una mejora de la información regional sobre las consecuencias del cambio climático y a la labor de investigación sobre nuevas variedades de cultivos, que muestren mayor resistencia a las sequías y a las inundaciones
En palabras de Takatoshi Kato (subdirector gerente del organismo) “El FMI trabaja en una evaluación del impacto del cambio climático. Este cambio tiene un impacto negativo directo que puede amenazar el equilibrio fiscal de las naciones”.
El FMI, que junto con el Banco Mundial llegó hace una década tarde al campo de la preocupación internacional por la defensa del ambiente, está dando sus primeras señales públicas de preocupación por lo que considera grave el impacto del cambio climático. (Quizás demasiado tarde)
Entre los factores que, según Kato, componen ese impacto se cuentan "los costos económicos privados de los esfuerzos para mitigar las emisiones de carbono", y "los riesgos sociales contingentes debidos, potencialmente, a los cambios climáticos de largo plazo".
Para el informe del FMI se han examinado una amplia gama de datos sobre las repercusiones del cambio climático y sobre sus costes económicos habiendo utilizado diversas técnicas para la evaluación de dichos costes i riesgos. Teniendo toso ello en cuenta la evidencia recogida por el informe nos lleva a una clara conclusión: los beneficios de la adopción de medidas prontas y firmes superará con creces los costes económicos de la pasividad.
Existe por norma general cierto escepticismo entre la población con respecto a las consecuencias del cambio climático, también cierta tendencia a quitarle hierro al asunto. Quizás alguien que lea este artículo y que no está muy informado en el tema se pregunte como podría ser que el calentamiento global pueda afectar al PIB. También habrá gente que piense que para finales de siglo ni ellos ni sus hijos estarán aquí, como muchos sus bisnietos; así que no le importan las consecuencias. Con respecto al primer grupo recalcar que los impactos macroeconómicos y fiscales del cambio climático son potencialmente sustanciales, y pueden incluir, entre otras cosas (como se afirma en el artículo) una disminución de la productividad, un riesgo mayor de migraciones y conflictos, costes derivados del aumento del nivel del mar y del incremento de las riadas y precios más elevados de la energía. Otros factores que componen el impacto del cambio climático serían los costos económicos privados de los esfuerzos para mitigar las emisiones de carbono y los riesgos sociales contingentes debidos potencialmente a los cambios climáticos de largo plazo.
Al segundo grupo de personas que piensan que los cambios no les van a afectar, decir que ya les han afectado; puesto que la temperatura global ha aumentado alrededor de 0,7 grados entre 1906 y 2005, y se espera que la emisión de gases invernadero (si continúa al ritmo actual) vaya a provocar nuevos aumentos en las próximas décadas. Las fechas de las que estamos hablando no son tan lejanas como para pensar que no nos va a afectar en primera persona. Para el 2100 los datos son más alarmantes, la subida de temperaturas aumentarán entre 1,1 y 6,4 grados. Según datos del Panel del Cambio Climático de la ONU si no hay ningún cambio en las políticas de control de emisiones de CO2 y de deforestación, los resultados se aproximarían a las cifras más pesimistas. Este aumento sería altamente peligroso, puesto que equivaldría al cambio ocurrido en la temperatura media desde la última glaciación hasta nuestros días. Esta radical transformación de la geografía física del mundo llevaría por necesidad a importantes cambios en la geografía humana: lugares de asentamiento de la población y manera en la que se desenvuelven sus vidas.
Si bien todos los países se verán afectados, aquellos que sufrirán antes y más intensamente serán los países y poblaciones más pobres, a pesar de que son los que menos han contribuido a las causas del cambio climático. El coste de las condiciones meteorológicas extremas, con inclusión de inundaciones, sequías y tormentas, está aumentando ya aún en los países ricos.
El subdirector gerente del FMI afirmó en una rueda de prensa que el cambio climático se está convirtiendo en un asunto de política y decisiones de política. Coincido al 100% con esta opinión, ya que son los gobiernos y los organismos internacionales los que tienen que legislar sobre el cumplimiento de las políticas para reducir emisiones, vertidos, deforestación, etc. El subdirector gerente añadió en otro comunicado que los retos macroeconómicos, fiscales y financieros potenciales derivados del cambio climático presentan asuntos que competen al mandato y la pericia del FMI.
Los datos que se pueden extraer de los informes realizados por el FMI y otras organizaciones no dejan lugar a duda, la degradación climática de largo plazo y los cambios en la gravedad y frecuencia de los eventos meteorológicos extremos, junto con cualquier política que se adopte, probablemente impondrá costos sobre las economías y los presupuestos de muchos países.
La adaptación al cambio climático, es decir, la adopción de medidas para incrementar la resistencia y reducir los costes a un mínimo, posee una importancia crucial. Aunque ya no será posible evitar el cambio climático que se va a producir en las próximas dos o tres décadas, sigue siendo posible proteger en cierto grado nuestras sociedades y nuestras economías contra sus consecuencias, proporcionando, por ejemplo, mejor información y planificación y creando una infraestructura y cultivos con mayor resistencia a las condiciones climáticas. Solamente en los países en desarrollo, esta adaptación tendrá un coste de miles de millones de dólares al año, incrementando así la presión sobre recursos ya escasos. Deberían acelerarse los esfuerzos de adaptación, particularmente en los países en desarrollo.
El coste de la estabilización del clima es significativo pero viable; todo retraso resultaría peligroso y mucho más costoso.
El riesgo de las peores consecuencias del cambio climático podrá reducirse sustancialmente si se consigue estabilizar el nivel de gases invernadero en la atmósfera. La estabilización en la gama indicada requeriría que, para el 2050, las emisiones fueran, como mínimo, un 25% inferiores a los niveles actuales y aun quizá mucho más.
En última instancia, la estabilización de la situación a cualquier nivel requerirá que las emisiones anuales se reduzcan en más del 80% de su nivel actual.
Si bien se trata, sin duda, de un serio reto, la aplicación de medidas sostenidas a largo plazo podrían lograrlo con un coste bajo, en comparación con los riesgos resultantes de la inacción. Según cálculos centrales, y de adoptarse firmes medidas inmediatas, el coste anual de la estabilización entre 500 y 550ppm de CO2e ascendería, aproximadamente, al 1% del PIB global.
La acción que se tome en relación con el cambio climático generará también grandes oportunidades comerciales, con la creación de tecnologías energéticas bajas en carbono y de mercancías y servicios igualmente bajos en carbono. Estos mercados podrían alcanzar un valor anual de miles y miles de millones de dólares y constituir una importante fuente de empleo.
El mundo no tiene que elegir entre evitar el cambio climático y promover el crecimiento y el desarrollo. Los cambios introducidos en las tecnologías energéticas y en la estructura de las economías han creado oportunidades para separar el desarrollo de las emisiones de gases de efecto invernadero, pudiendo afirmarse que el crecimiento económico se verá negativamente afectado si se ignora el cambio climático.
Otro factor esencial será una reducción en las emisiones no energéticas, tales como las resultantes de la despoblación forestal y de los procesos agrícolas e industriales.
Para concluir citar ciertas medidas para el futuro que se proponen en el “Informe Stern” sobre medioambiente:
• Canje de emisiones: La expansión e interconexión del creciente número de planes de canje de emisiones existentes en distintas partes del mundo constituye un potente medio de promoción de reducciones rentables de las emisiones y una forma de adelantar las medidas en los países en desarrollo: el establecimiento de potentes objetivos en los países ricos podría aportar cada año miles de millones de dólares en apoyo de la transición hacia un desarrollo bajo en carbono.
• Cooperación tecnológica: La efectividad de las inversiones en tecnología innovativa por todo el mundo podría verse incrementada mediante una mezcla de coordinación informal y de acuerdos formales. A escala mundial, el apoyo a la I&D en el sector energético debería duplicarse, como mínimo, mientras que el apoyo a la aplicación de nuevas tecnologías bajas en carbono debería quintuplicarse. La cooperación internacional en normas de productos constituye un potente medio para impulsar la eficiencia energética.
• Medidas para reducir la despoblación forestal: La pérdida de los bosques naturales del mundo contribuye más a las emisiones globales anuales que el sector del transporte. Toda reducción en la despoblación forestal es un método altamente rentable de reducir las emisiones, siendo posible que se pongan muy pronto en marcha vastos programas piloto internacionales para explorar la forma más adecuada de conseguirlo.
• Adaptación: Los países más pobres son los más vulnerables al cambio climático, razón por la que es esencial que el cambio climático quede plenamente integrado en la política de desarrollo y que los países ricos cumplan con sus compromisos de aumentar su apoyo, por intermedio de la asistencia al desarrollo ultramarino. Los fondos internacionales deberían prestar asimismo apoyo a una mejora de la información regional sobre las consecuencias del cambio climático y a la labor de investigación sobre nuevas variedades de cultivos, que muestren mayor resistencia a las sequías y a las inundaciones
EL BOOM QUE VIENE
La frase de la cabecera es impactante: “Para el 2030 la mitad de la población de todo el mundo pertenecerá a la clase media”.
Estamos acostumbrados a oír que una minoría vive bien (los países occidentales) mientras que el resto del mundo malvive o simplemente sobrevive. En la actualidad se está desarrollando un cambio sin precedentes en la distribución de los ingresos y del poder de compra tal y como lo hemos conocido hasta ahora. Este fenómeno económico desencadenará muchos cambios a nivel estructural de la sociedad, en todas las sociedades del mundo.
Los países más ricos a finales del siglo XX pertenecían casi en su totalidad a los denominados países occidentales, con algunas excepciones como por ejemplo Japón. En la actualidad China se ha “colado” en la cuarta posición de la lista de las economías mundiales; desbancando a países como Reino Unido y Francia. Para el año 2050 se prevé que China encabece la clasificación, India ocupará el tercer lugar, Brasil el cuarto y Rusia el quinto. Se avecina un orden mundial completamente nuevo.
Se está dando un fenómeno global en el que los países que hasta el día de hoy habían tenido economías florecientes están inmersos en su mayoría en una recesión o estancamiento económico. Mientras tanto los países hasta hace poco tiempo considerados pobres o en vías de desarrollo están viviendo en su mayoría un florecimiento económico. Este fenómeno destaca especialmente en Asia, donde China e India son las principales impulsoras de este proceso.
Los datos lo confirman en 1990 sólo el 1% de la población China podía considerarse de clase media. En la actualidad esta cifra ya supone el 35% de toda la población (1300 millones de habitantes), y dentro de un poco más de diez años en el 2020 esta cifra se duplicará. La economía de China está creciendo a una velocidad desmesurada, el gigante dormido ha despertado hace tiempo y está sorprendiendo al resto del mundo que observa pasmado su descomunal crecimiento a todos los niveles.
En España sin embargo la crisis económica se hace notar en todos los ámbitos: el número de parados aumenta, las continuas subidas de los precios, de las hipotecas y la plaga de los sueldos conocida popularmente como “mileurismo”, son factores que han contribuido a empobrecer a buena parte de la población. Esta claro que no es un empobrecimiento como el que estamos acostumbrados a ver en países de África, América del Sur etc., es un empobrecimiento en relación con la calidad de vida a la que habíamos conseguido llegar tras nuestro desarrollo económico.
Simultáneamente se está dando otro fenómeno paralelo a este, el número de ricos se ha multiplicado por tres en los últimos años. Esta tendencia es común tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo. Se está dando un concentración de inmensas cantidades de capital en pocas manos, de esta forma se dan fenómenos como por ejemplo los que tienen lugar en Estados Unidos, Los Emiratos Árabes etc., en los que muy pocas personas suman fortunas que son superiores al PIB de ciertos países del mundo. Mientras que aumenta la cantidad de personas que están endeudadas y tienen dificultades para llegar a fin de mes, adquirir una vivienda etc.
El artículo afirma que en occidente las diferencias económicas aumentan mientras que en el resto del mundo se reducen; aunque yo no creo que esto sea exactamente así. Puede que en el resto del mundo esté surgiendo una emergente clase media que haga que la media de los datos sobre pobreza se reduzca, pero las diferencias aumentan también, porque mientras que esta clase media se enriquece los pobres se hacen más pobres. Las diferencias se acrecientan.
Aún así está claro que la situación económica mundial está dando un giro de 180 grados. Ante este hecho pueden asaltarnos dudas que nos hagan preguntarnos cuáles son las causas de este fenómeno y cuáles serán sus consecuencias. Puede ser que como consecuencia de la globalización se estén repitiendo en los países en vías de desarrollo las mismas pautas que se dieron en los países ya desarrollados durante la Revolución Industrial del siglo XIX.
Las consecuencias se harán notar a nivel político, económico, social y medioambiental. Como consecuencia positiva destaca la reducción de la pobreza a grandes rasgos. El número de personas que viven con menos de tres dólares al día pasará de un 17% registrado en el 2000 a un 6% en el año 2015, según estimaciones de diversos organismos oficiales. Aunque habría que investigar el trasfondo de estos datos.
En el ámbito económico los cambios relacionados con los hábitos de consumo producirán un aumento de la demanda de productos más sofisticados (como la tecnología) y de mayor calidad (como la carne). Estos cambios afectan de forma negativa en el plano medioambiental ya que se producirá una presión creciente por los recursos (debida también al aumento de la población). Esta presión tendrá especial incidencia en los recursos relacionados con los combustibles, los alimentos y el agua.
Se producirá por lo tanto una competencia por obtener estos recursos que ejercerá fuertes presiones sobre el medioambiente hasta el punto de que quizá se llegue a un agotamiento o escasez de ciertos recursos. Aumentará el calentamiento global, las emisiones de gases contaminantes, la deforestación, la desertización, el agotamiento de especies marinas y un largo etc. si no se desarrolla una fuerte conciencia a nivel mundial.
Los cambios políticos se darán probablemente como respuesta a las presiones para lograr mejoras políticas y sociales en los sistemas políticos menos participativos.
Este cambio en los equilibrios económicos globales deja a países como España en muy mal lugar. Las consecuencias de los datos expuestos anteriormente no son nada esperanzadoras teniendo en cuenta que para el 2050 nuestro país no aparece ni siquiera entre las 25 mayores economías del mundo. Cuando no hace mucho la situación era mejor e incluso prometedora, ya que se barajaba la posibilidad de ingresar en el polémico club de los países ricos, el G8.
Retomando los datos de las 25 potencias económicas que se darán en el año 2050, no deja de sorprender el hecho de que países como Vietnam, Turquía o México, que ahora consideramos más o menos pobres aparezcan en esa lista.
El “coste” de la globalización hace tiempo que se ha comenzado a notar, el aumento de precios que se ha dado en los últimos dos años (tanto en los alimentos como en el petróleo) responde a un aumento de la demanda de países emergentes.
Estos cambios estructurales son nuevos pero tendremos que acostumbrarnos a ellos; ya que según los expertos, son cambios que han llegado para quedarse e impedirán que los precios vuelvan a bajar a niveles anteriores.
El propio capitalismo tan defendido por los países ricos y sus consecuencias (como el fenómeno de la clase media que se avecina), está haciendo que tiemblen los cómodos pilares sobre los que se asentaba el mundo occidental.
Estamos acostumbrados a oír que una minoría vive bien (los países occidentales) mientras que el resto del mundo malvive o simplemente sobrevive. En la actualidad se está desarrollando un cambio sin precedentes en la distribución de los ingresos y del poder de compra tal y como lo hemos conocido hasta ahora. Este fenómeno económico desencadenará muchos cambios a nivel estructural de la sociedad, en todas las sociedades del mundo.
Los países más ricos a finales del siglo XX pertenecían casi en su totalidad a los denominados países occidentales, con algunas excepciones como por ejemplo Japón. En la actualidad China se ha “colado” en la cuarta posición de la lista de las economías mundiales; desbancando a países como Reino Unido y Francia. Para el año 2050 se prevé que China encabece la clasificación, India ocupará el tercer lugar, Brasil el cuarto y Rusia el quinto. Se avecina un orden mundial completamente nuevo.
Se está dando un fenómeno global en el que los países que hasta el día de hoy habían tenido economías florecientes están inmersos en su mayoría en una recesión o estancamiento económico. Mientras tanto los países hasta hace poco tiempo considerados pobres o en vías de desarrollo están viviendo en su mayoría un florecimiento económico. Este fenómeno destaca especialmente en Asia, donde China e India son las principales impulsoras de este proceso.
Los datos lo confirman en 1990 sólo el 1% de la población China podía considerarse de clase media. En la actualidad esta cifra ya supone el 35% de toda la población (1300 millones de habitantes), y dentro de un poco más de diez años en el 2020 esta cifra se duplicará. La economía de China está creciendo a una velocidad desmesurada, el gigante dormido ha despertado hace tiempo y está sorprendiendo al resto del mundo que observa pasmado su descomunal crecimiento a todos los niveles.
En España sin embargo la crisis económica se hace notar en todos los ámbitos: el número de parados aumenta, las continuas subidas de los precios, de las hipotecas y la plaga de los sueldos conocida popularmente como “mileurismo”, son factores que han contribuido a empobrecer a buena parte de la población. Esta claro que no es un empobrecimiento como el que estamos acostumbrados a ver en países de África, América del Sur etc., es un empobrecimiento en relación con la calidad de vida a la que habíamos conseguido llegar tras nuestro desarrollo económico.
Simultáneamente se está dando otro fenómeno paralelo a este, el número de ricos se ha multiplicado por tres en los últimos años. Esta tendencia es común tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo. Se está dando un concentración de inmensas cantidades de capital en pocas manos, de esta forma se dan fenómenos como por ejemplo los que tienen lugar en Estados Unidos, Los Emiratos Árabes etc., en los que muy pocas personas suman fortunas que son superiores al PIB de ciertos países del mundo. Mientras que aumenta la cantidad de personas que están endeudadas y tienen dificultades para llegar a fin de mes, adquirir una vivienda etc.
El artículo afirma que en occidente las diferencias económicas aumentan mientras que en el resto del mundo se reducen; aunque yo no creo que esto sea exactamente así. Puede que en el resto del mundo esté surgiendo una emergente clase media que haga que la media de los datos sobre pobreza se reduzca, pero las diferencias aumentan también, porque mientras que esta clase media se enriquece los pobres se hacen más pobres. Las diferencias se acrecientan.
Aún así está claro que la situación económica mundial está dando un giro de 180 grados. Ante este hecho pueden asaltarnos dudas que nos hagan preguntarnos cuáles son las causas de este fenómeno y cuáles serán sus consecuencias. Puede ser que como consecuencia de la globalización se estén repitiendo en los países en vías de desarrollo las mismas pautas que se dieron en los países ya desarrollados durante la Revolución Industrial del siglo XIX.
Las consecuencias se harán notar a nivel político, económico, social y medioambiental. Como consecuencia positiva destaca la reducción de la pobreza a grandes rasgos. El número de personas que viven con menos de tres dólares al día pasará de un 17% registrado en el 2000 a un 6% en el año 2015, según estimaciones de diversos organismos oficiales. Aunque habría que investigar el trasfondo de estos datos.
En el ámbito económico los cambios relacionados con los hábitos de consumo producirán un aumento de la demanda de productos más sofisticados (como la tecnología) y de mayor calidad (como la carne). Estos cambios afectan de forma negativa en el plano medioambiental ya que se producirá una presión creciente por los recursos (debida también al aumento de la población). Esta presión tendrá especial incidencia en los recursos relacionados con los combustibles, los alimentos y el agua.
Se producirá por lo tanto una competencia por obtener estos recursos que ejercerá fuertes presiones sobre el medioambiente hasta el punto de que quizá se llegue a un agotamiento o escasez de ciertos recursos. Aumentará el calentamiento global, las emisiones de gases contaminantes, la deforestación, la desertización, el agotamiento de especies marinas y un largo etc. si no se desarrolla una fuerte conciencia a nivel mundial.
Los cambios políticos se darán probablemente como respuesta a las presiones para lograr mejoras políticas y sociales en los sistemas políticos menos participativos.
Este cambio en los equilibrios económicos globales deja a países como España en muy mal lugar. Las consecuencias de los datos expuestos anteriormente no son nada esperanzadoras teniendo en cuenta que para el 2050 nuestro país no aparece ni siquiera entre las 25 mayores economías del mundo. Cuando no hace mucho la situación era mejor e incluso prometedora, ya que se barajaba la posibilidad de ingresar en el polémico club de los países ricos, el G8.
Retomando los datos de las 25 potencias económicas que se darán en el año 2050, no deja de sorprender el hecho de que países como Vietnam, Turquía o México, que ahora consideramos más o menos pobres aparezcan en esa lista.
El “coste” de la globalización hace tiempo que se ha comenzado a notar, el aumento de precios que se ha dado en los últimos dos años (tanto en los alimentos como en el petróleo) responde a un aumento de la demanda de países emergentes.
Estos cambios estructurales son nuevos pero tendremos que acostumbrarnos a ellos; ya que según los expertos, son cambios que han llegado para quedarse e impedirán que los precios vuelvan a bajar a niveles anteriores.
El propio capitalismo tan defendido por los países ricos y sus consecuencias (como el fenómeno de la clase media que se avecina), está haciendo que tiemblen los cómodos pilares sobre los que se asentaba el mundo occidental.
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